martes, 9 de abril de 2013

Equilibrio de los 4 Elementos..Tomado de Escuela Iniciatica

Sentados, con la espalda recta y el cuello estirado, relajamos poco a poco todos los músculos, detenemos la mente progresivamente y respiramos profundamente llevando el aire hasta el abdomen.


Buscamos el contacto con nuestro Ser Interno y la conexión con los planos superiores.

Desde nuestra divina esencia Yo Soy, invocamos la presencia, asistencia y guía de Jesús el Cristo, el Arcángel Miguel y sus legiones angélicas,
Invocamos también a aquellos Maestros Ascendidos y Hermanos Mayores que consideren que deben estar presentes para apoyar y ayudar en el trabajo, a nuestros Maestros y Guías personales e invocamos finalmente a los elementales de los cuatro elementos: FUEGO, AIRE, AGUA, TIERRA.

Una vez sentida la presencia de las jerarquías invocadas, separamos nuestra mano derecha del tronco unos 30º y giramos la palma hasta que mire hacia delante.

Con el dedo índice de nuestra mano izquierda tocamos el punto del timo en el esternón y apretamos suave y lentamente por tres veces.

Este sencillo acto provoca la apertura y expansión del corazón.
Buscamos esa apertura del corazón.

Con el corazón abierto visualizamos el Planeta Tierra,

Visualizamos que nos abrimos de brazos y nos abrazamos a él extendiendo el inmenso y poderoso chorro de amor que sale de nuestro recién abierto corazón,

Primero por toda la superficie planetaria y después penetrando en el interior de la Madre Tierra hasta alcanzar su corazón cristal.

A su vez visualizamos como muchas otras personas hacen lo mismo, se unen a la Tierra con el corazón abierto y expanden su amor de la misma manera hasta inundar la superficie de la Tierra y su interior con el más puro amor incondicional, sereno y compasivo.

En este punto y manteniendo este estado amoroso y compasivo para el Planeta, invocamos a los Maestros del elemento AIRE, visualizando corrientes y chorros de aire soplando por todo el Planeta, y repetimos en voz alta el decreto:

“Elemento AIRE:
Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la
intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra,
te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en el planeta,
lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA,
para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

Acto seguido invocamos a los Maestros del Elemento AGUA, visualizando océanos, mares, ríos, lagos, lluvias, etc, a lo largo de todo el Planeta y repetimos en voz alta el decreto:

“Elemento AGUA:
Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la
intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra,
te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en el planeta,
lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA,
para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

Acto seguido invocamos a los Maestros del Elemento TIERRA, visualizando cordilleras, montañas, islas, llanuras, a lo largo de todo el Planeta y repetimos en voz alta el decreto:

“Elemento TIERRA:
Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la
intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra,
te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en el planeta,
lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA,
para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.


Acto seguido invocamos a los Maestros del Elemento FUEGO, visualizando volcanes en erupción, desiertos, incendios, a lo largo de todo el Planeta y repetimos en voz alta los tres siguientes decretos:

“Elemento FUEGO:

Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la
intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra,
te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en el planeta,
lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA,
para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

En este caso particular del elemento Fuego, visualizamos los volcanes y su interior agitado y convulso y vamos visualizando como esta agitación se va deteniendo y apaciguando poco a poco hasta quedar en calma el magma volcánico y como la presión interior de los volcanes van saliendo al exterior poco a poco por unas cuantas fumarolas que van desprendiendo un humo inofensivo.

Ahora visualizamos como por algún punto del Planeta Tierra se abre una válvula y sale un chorro de vapor al espacio, fuerte y constante pero sin virulencia.

A través de esta válvula y de este vapor el Planeta libera al espacio exterior la presión energética que tuviese acumulada y vuelve a gozar de un estado de paz interna y de serenidad telúrica, desactivando el riesgo de nuevas sacudidas dolientes de cualquier elemento.

Hecho esto visualizamos como Jesús el Cristo, y el Arcángel Miguel, junto con sus legiones angélicas, descienden también al Planeta y se abrazan a él uniendo su inmensa capacidad de amar a la nuestra, mientras los operadores angélicos limpian a conciencia el karma y la densidad planetaria.

Mantenemos esta visualización por un tiempo.

Hecho esto visualizamos la imagen de un paisaje terrestre donde todos los elementos están equilibrados y en paz.

Se trata de una visión paradisíaca donde después de una suave lluvia primaveral asoma un sol cálido que arranca destellos de la lluvia en un prado verde intenso donde abundan las flores multicolores y donde arroyos y ríos fluyen mansos y pacíficos.

La brisa ligera y templada mueve las hojas de los árboles mientras el subsuelo de la tierra respira en paz y serenidad alimentando en silencio la vida.

Recréate en esta imagen y amplíala a voluntad durante el tiempo que quieras.

Una vez finalizada esta visión, agradece a las jerarquías presentes su participación y la ayuda prestada y cierra sagradamente el trabajo.

Al finalizar recita el siguiente mantram de cierre:

Así sea, así sea, así sea.
Así es, así es, así es.
Hecho está, hecho está, hecho está


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